Terapia Especializada para Victimas de Abuso Sexual Infantil

El abuso sexual infantil no necesariamente implica relaciones sexuales con penetración. Es suficiente que existan tocamientos e incluso exhibición del adulto, o forzar al menor a exhibirse, para que sea considerado abuso sexual infantil.

El abuso sexual infantil se refiere a cualquier y todo acto de índole sexual entre un adulto y un niño, obviamente sin el consentimiento del niño, frecuentemente con violencia física, aunque la mayoría de las veces con violencia emocional.

Hablar de abuso sexual infantil es de los asuntos mas tristes y lamentables
que se pueden tratar en los niños.

El abuso sexual a niños, a menores de edad, se puede presentar en todos los niveles sociales y económicos, y puede suceder tanto dentro del núcleo familiar como fuera del mismo, aunque lamentablemente lo mas frecuente es que sea dentro del núcleo familiar precisamente.

El abuso sexual infantil casi siempre se presenta en varias etapas.

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    Primeramente, el abusador manipula al niño. Es aquí donde se empieza a presentar un proceso de ganar la confianza del niño. El abusador gana la confianza del niño haciéndose su amigo y dándole regalos. O bien, si el abusador es un familiar, puede empezar a demostrarle un afecto y cariño especial.

    Cuando la confianza se ha ganado por parte del abusador, se empieza a vivir una transición a incluir actos de índole sexual. Estos actos casi siempre son exhibicionismo y voyeurismo, es decir, el abusador permite ser visto y le pide al niño que le deje verlo, con intenciones eróticas. Lo siguiente que puede presentarse son caricias y tocamientos, incluso masturbación. El abuso sexual infantil se completa con el acto sexual en si mismo.

    Para llegar a este punto la confianza ganada por parte del abusador hacia el niño pasa a volverse coerción y chantaje. Ahora el niño se ve forzado a mantener silencio por el miedo infundido por el abusador, que además se sustenta por una profunda sensación de culpa y remordimiento en el niño. El abusador deja en el niño la sensación de que fue el mismo niño quien lo causo y tiene la culpa de ello.

    Las estadísticas demuestran que un altísimo porcentaje del abuso sexual infantil, llegan a esta etapa y ahí se mantiene por años. Y esto se logra por la complicidad o negación de más integrantes de la familia, principalmente los padres.

    El tabú social que aun existe en temas de sexualidad fomenta esta etapa de ocultamiento y complicidad.

    Por fortuna existen muchos casos donde se logra divulgar el abuso sexual y es aquí la única etapa donde las autoridades pueden actuar y, donde la familia completa debe buscar ayuda profesional para superar lo mejor posible una experiencia de este tipo que remueve al núcleo familiar completo.

    Consecuencias del abuso sexual infantil

    Todo acto de abuso sexual en niños deja una huella profunda y dolorosa. Esta considerado como un delito a nivel internacional.

    Un proceso de abuso sexual en los niños deja secuelas que pueden llegar hasta la vida adulta, e incluso, nunca ser superadas.

    De las primeras consecuencias que podemos notar se encuentran los cambios de humor repentinos, problemas de sueño, pesadillas, hiperactividad, aislamiento, problemas para recibir cumplidos y muestras de afecto, fobias, y en general conductas autodestructivas.

    Otra de las consecuencias mas comunes es la de llevar una vida sexual traumática. Es decir, el abuso sexual implica un inicio de su vida sexual traumático, por lo que sus sensaciones o conductas serán distorsionadas y equivocadas. Esto lo dejará propenso a trastornos como masturbación compulsiva, promiscuidad, problemas de identidad sexual, e incluso llegar a la prostitución.

    La consecuencia más drástica es que un niño que fue abusado sexualmente es quien mas probablemente repita el modelo y sea también un próximo abusador sexual.

    ¿Cómo sé sí mi niño está siendo abusado sexualmente?

    Si se tiene la sospecha, por mínima que sea, no hay que ignorarla. Cuando se tiene la sospecha de que el niño esta pasando por un proceso de abuso sexual, o que incluso lamentablemente ya fue abusado, créale, escúchelo, confíe en él.

    Cuando un niño vive un proceso de abuso sexual, necesita toda su ayuda, toda su confianza, toda su comprensión, todo su cariño, todo su apoyo.

    Detectar el abuso sexual infantil implica una observación cuidadosa de señales emocionales, de comportamiento y físicas que pueden indicar que un niño está atravesando una experiencia traumática. Debido a que muchos niños no comprenden completamente lo que les ocurre o sienten miedo, culpa o vergüenza al hablar, es común que no lo expresen de forma directa. Por eso, los cambios en su comportamiento, como el retraimiento, la ansiedad repentina, pesadillas, conductas regresivas o manifestaciones sexuales inapropiadas para su edad, pueden ser indicios importantes que deben tomarse en serio.

    Psicológicamente, también se considera fundamental prestar atención a cambios en el rendimiento escolar, dificultades para concentrarse, rechazo a ciertas personas o lugares y alteraciones en la alimentación o el sueño. La evaluación debe ser realizada por profesionales capacitados, que mediante entrevistas clínicas, observación terapéutica y herramientas especializadas, puedan explorar de manera cuidadosa y protegida lo que el niño está comunicando, incluso si no lo hace con palabras. La detección temprana es esencial para proteger al menor y comenzar un proceso de recuperación que restaure su seguridad, confianza y bienestar emocional.